Encéfalo disperso

Algunas ideas sobre sociología, cómics, estadística, narratología, marketing, psicología, videojuegos, mitos y religiones o redes sociales. Asuntos que no son radicalmente dispares, pero sí lo suficientemente inconexos como para que su único hilo conductor sea, a falta de otra cosa, un encéfalo disperso. El de Joaquín Ágreda Yécora, para ser más precisos.

Uso personal de las redes sociales: un estudio de casos. El mío (I. Los objetivos)

Estoy de reconversión y estrategia. Resulta que me he puesto a organizar un poco mi presencia en las redes sociales y me he sorprendido a mí mismo. No esperaba haber ido acumulando tanta presencia (irrelevante) en Internet durante los últimos años. Así, al pronto, tengo dos cuentas de Facebook, dos de Twitter (la duplicidad viene de usar una a mi nombre y otra para relanzar el viejo personaje de tebeo, Burdinjaun, en su nombre), una de Google+, una de Linkedin, una de Plaxo, una de Flickr, otra en Picassa y también en Deviant Art, un blog público de WordPress, dos blogs privados en Blogger para proyectos de cómic en grupo, más dos cuentas de iGoogle, una de ellas por error. También estoy en Scribid para colgar pdfs.

En total, catorce. Me he propuesto racionalizar un poco este caos.

Las que más uso son las redes de Facebook y Twitter. Son muy concurridas y de respuesta inmediata, así que hay que mantenerlas y reforzarlas. Espero ser más regular con este blog de WordPress. Mantendré en estado de latencia los blogs, más instrumentales, de Blogger. Google+ es un melón sin catar. Parece una red con potencial, pero casi todos los contactos que tengo ahí están en Facebook o en Twitter. Plaxo y Deviant Art ya me sobran, y dejaré languidecer sus cuentas. A Linkedin debo prestarle mucha más atención, ya que tan solo me he registrado. Lo de Flickr o Picassa no lo tengo claro. Son para almacenar y compartir fotos, pero esa no es mi necesidad principal, salvo puntualmente. No le veo más que una utilidad instrumental muy concreta.

En fin. Un lío. Fijarse en los medios para organizarse es un verdadero lío. Como siempre, lo mejor es dejar bien claros los fines, los objetivos. Las necesidades. Y a partir de ahí, establecer estrategias y elegir finalmente los medios. Lo hago en voz alta, si no les importa.

¿Qué finalidades busco? Enumerando, y no precisamente por urgencia o importancia:

  •  Promocionar el recuerdo de un viejo personaje de tebeo en cuya creación y publicación colaboré hace más de veinte años. Burdinjaun. ¿Por qué promocionarlo? Porque es divertido hacerlo, ya que me ha empujado a dibujar de nuevo y me ha puesto en contacto con artistas y amigos de aquella época. Y porque podría suponer, si los astros se alinean convenientemente, un relanzamiento del personaje en nuevas historietas. Y los astros parece que empiezan a entrar en ruta de solapamiento.
  • Retomar el contacto con viejos amigos y conocidos. Para los que pasamos de 40, volver la vista a los amigos del pasado tiene un interés especial, no sé aun si legítimo o malsano. Y si te has movido por distintas ciudades, como es mi caso, tienes más posibilidades de considerar bonito saber qué fue de quienes dejaste lejos en el continuo espacio-tiempo.
  • Intercambiar información de manera más inmediata con los familiares y conocidos con quienes más trato tengo. Y con algunos con los que me gustaría tratar más a menudo. Cosas de tipo privado y afectivo, como enseñar las fotos de los niños, comentar las vacaciones o plantear quedadas.
  • Aprovechar los nuevos medios para contribuir a mi reputación profesional, como sociólogo. Lo que en definitiva debería contribuir a mejorar mi capacidad de vender investigación comercial. O sea, que me ayudará a captar clientes en la actividad que me da de comer. Al menos en teoría.
  • Promocionar un tebeo que he guionizado y que está dibujando mi hermano Jose Luis Ágreda y que con alta probabilidad publicará Pedro Alpera, ya que así lo ha anunciado. “Coop y Corto, 1928”. Está en gestación y no vendría mal ayudarle en el parto.
  • Y como ese cómic es sólo un fragmento desgajado de un guión mío más ambicioso, Dragorila, todavía sin dibujante, promocionar esa historia es, a largo plazo, otra necesidad personal en la que pueden ayudar las redes sociales.
  • Aprender, a partir de las recomendaciones de otros, en temas muy diversos, como corresponde a un buen encéfalo disperso.
  • Informarme. Resulta que hay a veces un abismo entre lo que sale en TV y prensa y las versiones a pie de calle de gente de la calle, que ya no hay quien la acalle. Y más diversidad de puntos de vista.
  • Es divertido. Esto no es un objetivo, sino una condición indispensable. Si lo encontrase aburrido no lo pondría aquí. Se echan risas.

En definitiva, todas estas finalidades se resumen en cinco:

  1. Promocionar tebeos que quiero a hacer o hice.
  2. Contribuir a mi reputación profesional como investigador social y comercial.
  3. Recuperar contactos personales.
  4. Facilitar el intercambio de ciertas informaciones con los más allegados.
  5. Aprendizaje, información y entretenimiento.

Y ahora viene la parte de estrategia. Pero eso, en otro momento: Uso personal de las redes sociales: un estudio de casos. El mío (II. La estrategia) 

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Un comentario el “Uso personal de las redes sociales: un estudio de casos. El mío (I. Los objetivos)

  1. Joaquín Ágreda
    8 septiembre, 2011

    Entrada levemente actualizada.

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Esta entrada fue publicada en 31 agosto, 2011 por en Redes Sociales y etiquetada con , , .
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